Bueno, era solo cuestión de tiempo.
Las personas que me conocen muy bien, pero que no me ven seguido, tienen una pregunta que me hacen cada vez que me vuelven a ver.
“Entonces… ¿cuándo fue la última vez que te quedaste sin gasolina?”
Sé que ya les he hablado de esta lucha, porque es muy real para mí.
Hay dos tipos de personas en este mundo:
Los que piensan que cuando el tanque está a ¼ es hora de llenarlo, y los que ven encenderse la luz de “vacío” y piensan que todavía pueden llegar al próximo destino.
Yo estoy 100% en el segundo grupo.
A todos les encanta una buena historia de Sy quedándose sin gasolina.
Y desde que me mudé aquí, en los últimos 3 años, NO me ha pasado.
Lo sé, deberían estar orgullosos.
HASTA que tomé esta foto el lunes pasado:
El domingo pasado, el tanque estaba cerca de la E, pero sin luz. De camino a la iglesia, se encendió la luz de “vacío”, pero llegué bien. Después de la iglesia estaba tan cansado que no paré a echar gasolina.
Así que simplemente me fui a casa.
El lunes por la mañana, antes de salir, revisé cuántas millas me quedaban antes de quedarme vacío.
5 millas.
Eso era todo.
La gasolinera está a 4 millas de mi casa.
Me senté a debatirlo y, amigos, por primera vez en mi vida tomé la decisión sabia.
Fui a comprar gasolina en un galón, la traje a casa, le puse un galón extra al carro y DESPUÉS salí.
Lo sé, lo sé, soy bastante increíble.
Solo me tomó 21 años manejando para entender que…
Si quieres llegar lejos, tienes que llenar el tanque seguido.
Lo mismo es cierto en la vida “Made for More” (hechos para más) en Cristo.
Si eres nuevo en The Gathering, bienvenido. Es un gusto tenerte con nosotros.
Todo lo que decimos y hacemos se centra en guiarte hacia la vida plena, abundante y próspera que Jesús promete.
Lo llamamos
Made for More (Hechos para más)
Creemos que fuiste hecho para más que la vida por la que estás luchando o con la que te estás conformando.
Viene de Jesús cuando describe su propósito:
“…mi propósito es darles una vida plena y abundante”. (Juan 10:10)
Jesús murió y resucitó para que podamos tener no solo vida eterna después, sino vida plena ahora.
Durante varias semanas hemos estado en Santiago, una carta del hermano de Jesús a los cristianos dispersos por todo el mundo conocido.
Ante la presión de afuera y las luchas de adentro, Santiago insiste en una pregunta:
¿Quién es tu guía?
“El guía correcto te lleva al destino correcto”.
Si solo estás sobreviviendo, probablemente has seguido al guía equivocado. Para prosperar, necesitas al correcto.
Y Santiago nos sigue mostrando los dos guías entre los que elegimos:
La sabiduría de lo alto
vs.
Los impulsos de abajo
La presión de afuera y las luchas de adentro (el enojo, el juicio, nuestras palabras, los conflictos) están agotando a estos cristianos y a la misión de la iglesia de alcanzar a aquel que está cerca de ellos pero lejos de Dios.
Están en vacío, quedándose sin combustible.
Así que, al cerrar su carta, Santiago deja de confrontarlos (“Vamos, hermanos, ustedes saben más que eso”) y se convierte en su pastor, animándolos a seguir luchando.
Él sabe que el camino hacia la vida plena es difícil. Te agota.
Y sabe que probablemente se están preguntando:
¿Cómo sigues luchando allá afuera cuando ya no te queda nada aquí adentro?
Si elegimos la sabiduría como nuestra guía, no solo nos llevará al destino correcto, sino que nos mostrará cómo seguir recargando combustible para llegar.
Y el primer regalo de la sabiduría es:
1. La perspectiva de la sabiduría
Miren cómo Santiago transforma nuestra perspectiva desde la sabiduría de Dios…
“Amados hermanos, tengan paciencia mientras esperan el regreso del Señor. Piensen en los agricultores, que con paciencia esperan las lluvias en el otoño y la primavera. Con ansias esperan a que maduren los preciosos cultivos. Ustedes también deben ser pacientes…” (Santiago 5:7-8a)
Tres veces en tres oraciones, Santiago dice que seamos pacientes.
No se trata solo de no irritarse en la fila larga de Publix.
Esta palabra significa “sufrido”, tener “la mecha larga”.
Es la capacidad de soportar los tiempos difíciles, una tormenta, una prueba, una mala racha, por el tiempo que dure la temporada.
Una mejor palabra para esto es:
AGALLAS
Hace años, en una conferencia de liderazgo, un orador mencionó las agallas como una de las cualidades intangibles de los grandes líderes.
¿Tienes agallas? Cuando las cosas se ponen difíciles, cuando hay presión, tienes una elección:
¿Me rindo o elijo tener agallas?
Y las agallas no son un recurso natural como el petróleo, una cantidad fija con la que naces y que tarde o temprano se acaba. Puedes desarrollar agallas como un músculo. Puedes volver a llenar tu tanque de agallas.
Por eso es bueno retarte a hacer cosas difíciles. Cada vez que lo haces, desarrollas agallas.
Una de las claves para atravesar el dolor es desarrollar agallas fuera del dolor.
Cuando salgo con mis hijas a una caminata larga o a andar en bicicleta, siempre escuchamos: “Me duelen las piernas. ¿Ya llegamos? ¿Me cargas?”
Y Monica y yo siempre respondemos: “Saquen fuerzas, elijan tener agallas. Díganlo, niñas: yo puedo hacer cosas difíciles”.
Tony Evans dice: “Muchos de nosotros nos desmoronamos en las pruebas porque no hemos hecho nada para fortalecernos mientras tanto”.
Por eso Santiago dice a continuación:
“Ustedes también deben ser pacientes. Anímense, porque la venida del Señor está cerca”. (Santiago 5:8)
La traducción literal de “anímense” es “fortalezcan su corazón”.
A lo largo de la historia de la iglesia, muchos líderes han enseñado las “disciplinas espirituales”, prácticas que fortalecen el corazón y desarrollan esas agallas santas:
1. Leer la Biblia
2. La oración
3. El ayuno
4. La confesión
5. El silencio
6. La soledad
7. La generosidad
8. Guardar el día de reposo
Cada disciplina fortalece tu corazón. Por eso animamos a todos, sin importar la temporada en la que estén, a ser parte de estas tres reuniones:
1. Reunión de adoración (Worship Gathering)
2. Reunión en casa (Home Gathering)
3. Reunión de misión (Mission Gathering)
Estos ritmos sencillos desarrollan agallas santas fuera del dolor para prepararte para el dolor.
Necesitas fortalecerte aquí adentro antes de poder enfrentar lo que está pasando allá afuera.
Y tal vez estás pensando: “Tiene sentido, pero ¿de verdad funciona? ¿De verdad leer la Biblia e ir a la iglesia puede desarrollar en mí la paciencia con agallas que necesito para soportar el sufrimiento?”
Por eso Santiago pasa de la perspectiva de la sabiduría al precedente de la sabiduría…
1. La perspectiva de la sabiduría
2. El precedente de la sabiduría
Esto ya ha funcionado antes, y puede volver a funcionar.
Miren lo que dice:
“Amados hermanos, tomen como ejemplo de paciencia durante el sufrimiento a los profetas que hablaron en nombre del Señor. Honramos en gran manera a quienes resisten con firmeza en tiempo de dolor. Por ejemplo, han oído hablar de Job, un hombre de gran perseverancia. Pueden ver cómo al final el Señor fue bueno con él, porque el Señor está lleno de ternura y misericordia”. (Santiago 5:10-11)
Él da dos ejemplos: los profetas y Job.
¿Por qué les ayudaría eso? Porque eran sus héroes espirituales, sus modelos a seguir para recibir dirección y valor.
Y ellos pasaron por un sufrimiento inmenso:
1. Elías: perseguido por la reina Jezabel, sufrió depresión
2. Isaías: cortado en dos por el rey Manasés
3. Jeremías: fue golpeado y puesto en el cepo; lo bajaron a un pozo en la tierra como prisionero por “muchos días”
4. Ezequiel: murió su esposa
5. Oseas: su esposa le fue infiel
6. Amós: enviado al exilio
7. Micaías: encarcelado
8. Job: lo perdió todo, su dinero, su negocio, sus hijos, su familia y su salud
No una simple fila larga en Publix, sino un sufrimiento real, desgarrador, que cambia la vida.
Hebreos 11, el “Salón de la Fe”, dice esto de ellos:
“Algunos fueron ridiculizados y sus espaldas fueron laceradas con látigos; otros fueron encadenados en prisiones. Algunos murieron apedreados, a otros los cortaron por la mitad con una sierra y a otros los mataron a espada. Algunos anduvieron vestidos con pieles de ovejas y cabras, desposeídos y oprimidos y maltratados. Este mundo no era digno de ellos. Vagaron por desiertos y montañas, se escondieron en cuevas y hoyos de la tierra”. (Hebreos 11:36-38)
Estos hombres lo vivieron. Esta es la razón por la que Santiago los menciona:
Razón #1: El sufrimiento no es una señal de pecado. Puede ser una señal de fidelidad.
Hay una enseñanza terrible hoy en día que dice que si estás sufriendo, Dios debe estar castigándote por tu pecado.
Sí, el pecado tiene consecuencias dolorosas.
Pero cuando tratas de ser luz en un mundo oscuro, a la oscuridad no le va a gustar.
“La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla”. (Juan 1:5)
La oscuridad tratará de apagar la luz. Así que no te sorprendas cuando seguir a Jesús haga que algunas cosas se pongan más difíciles.
Los profetas y Job hicieron lo correcto, y aun así llegó el sufrimiento.
Esta es la segunda razón por la que los menciona:
Razón #2: Hay poder en el precedente.
Me recuerda a Roger Bannister. Antes de que corriera la primera milla en menos de cuatro minutos, muchos creían que era imposible.
Entonces, en 1954, Bannister rompió la barrera.
46 días después, el australiano John Landy rompió su récord.
Diez años después, un estudiante de preparatoria llamado Jim Ryun lo logró.
Hoy, más de 2,000 corredores lo han logrado.
Lo que parecía imposible solo necesitaba que una persona demostrara que se podía hacer.
Ese es el poder del precedente.
Por eso Santiago dice esto de Elías:
“Elías era tan humano como cualquiera de nosotros…” (Santiago 5:17)
¿Puedes fortalecer tu corazón, desarrollar agallas y soportar las dificultades?
Sí. Ellos lo hicieron, y no son diferentes a ti.
¿Entonces cómo?
¿Cómo sigues luchando allá afuera cuando ya no te queda nada aquí adentro?
Recibe los regalos que la guía de la sabiduría ofrece:
1. La perspectiva de la sabiduría
2. El precedente de la sabiduría
3. El camino de la sabiduría
Esta es la gran conclusión de Santiago para unos cristianos que estaban sufriendo y no estaban seguros de poder seguir los pasos de sus héroes:
“¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore”. (Santiago 5:13)
¿Orar?
¿En serio?
¿Solo hablar con Dios? ¿Eso es lo que debes hacer?
Tony Evans mencionó una calcomanía de carro que decía:
“Cuando las cosas se ponen difíciles, los fuertes se van de compras”.
Esa es la decisión de rendirse, huir o adormecer el dolor con cualquier distracción, sustancia o ídolo que el mundo ofrece.
Así se ve ser guiado por los impulsos del mundo.
Pero si la sabiduría te guía, su último regalo es el camino de la oración.
El mundo dice: “Cuando las cosas se ponen difíciles, los fuertes se van de compras”.
Pero la sabiduría dice: “Cuando las cosas se ponen difíciles, los fuertes se ponen de rodillas”.
¿Cómo funciona esto?
La oración no está reservada para los súper espirituales, el pastor o la abuelita que siempre está orando por ti.
“Orar es simplemente entrar en la presencia de Dios”.
Es acercarse a Dios, y cuando lo hacemos, él se acerca a nosotros.
Cuando tu tanque está vacío y ya no te quedan agallas, necesitas combustible.
La oración no es el combustible.
La oración es el galón que usas para llevar el combustible hasta tu motor.
El combustible es permanecer en Jesús. Eso es lo que Jesús dice…
“Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada”. (Juan 15:5)
“Permanecer” viene de la palabra griega menō: habitar, morar, mantenerse conectado.
Cuando estaba en la preparatoria, fui a un viaje misionero a Costa Rica para construir un dormitorio para una tribu remota que caminaba de 4 a 10 horas para llegar a la iglesia.
Eso sí es un viaje largo al trabajo.
Caminamos 4 horas y media bajando una montaña en la selva hasta su aldea, pero el último paso era cruzar un río enorme y rápido.
Los traductores nos dijeron que cada uno necesitaba que un aldeano lo ayudara a cruzar.
Así que uno por uno nos agarramos de su cintura, incluso el enorme jugador estrella de fútbol americano de la preparatoria, y apoyando largas varas contra la corriente, nos fueron cruzando lentamente.
Lo único que teníamos que hacer era mantenernos conectados a ellos, permanecer con ellos, seguir aferrados a ellos.
En el momento en que nos soltábamos, aunque fuera por un segundo, el río empezaba a arrastrarnos.
Eso es lo que significa permanecer en Jesús en medio del sufrimiento y las dificultades.
Agarrarse de su cintura, mantenerse conectado y nunca soltarse.
La oración es el camino; Jesús es el combustible.
Así que déjame enseñarte a orar:
P – Praise (Alabar): Dile a Dios lo grande que es, lo que amas de él y por qué estás agradecido.
R – Repent (Arrepentirse): Háblale a Dios de tus errores, pecados y luchas. Confiésalos.
A – Ask (Pedir): Pídele a Dios que obre en tu vida y en la vida de quienes te rodean.
Y – Yield (Rendirse): Pídele a Dios que te ayude a seguirlo hoy y a obedecerle.
Es así de sencillo.
Escanea este código QR y podrás ver un video que hicimos sobre cómo usar esta tarjeta para orar.
Al concluir esta serie, quiero enfocarme en lo que te da ser guiado por la sabiduría. Cuando preguntas:
¿Cómo sigues luchando allá afuera cuando ya no te queda nada aquí adentro?
La sabiduría te da perspectiva, te da un precedente y te da un camino para conseguir más combustible.
Lo único que tú y yo tenemos que hacer es seguir acercándonos a Dios, y él se acercará a nosotros.
No sé en qué parte de tu camino con Jesús estás hoy. No sé con cuántos vapores de combustible estás funcionando, no sé cuáles son las heridas, los hábitos o los problemas que te están drenando la energía y hasta la última gota de fuerza que tenías.
Pero sí sé que nuestro Dios es fiel, y que Dios está en su mejor momento cuando hace que las cosas muertas vuelvan a la vida.
Así que quiero cerrar con estas palabras del profeta Isaías y las promesas que nos hace acerca de nuestro Dios:
“¿Acaso nunca han oído? ¿Nunca han entendido? El Señor es el Dios eterno, el Creador de toda la tierra. Él nunca se debilita ni se cansa; nadie puede medir la profundidad de su entendimiento. Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles. Hasta los jóvenes se debilitan y se cansan, y los hombres jóvenes caen exhaustos. En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán”. (Isaías 40:28-31)